La dolarización salvó al Ecuador y rescataría a Argentina

Por Dora de Ampuero

Feb. 1, 2002

Los resultados beneficiosos de la dolarización en Ecuador son tan evidentes que inclusive sus detractores, principalmente grupos de izquierda, han aceptado el nuevo sistema y reconocen la estabilidad que ha generado. Dora de Ampuero

El rumor de la cesación de pagos de Argentina hizo que la tasa de riesgo país superara los 2.136 puntos e incrementó el temor a la devaluación del peso. La insolvencia fiscal no siempre significa que el gobierno recurrirá a la emisión de papel moneda, pero mientras exista esa opción, persiste el riesgo. Por ello, Argentina mejoraría su posición económica si abandona el peso y adopta oficialmente el dólar de los Estados Unidos, como lo hizo el Ecuador en enero del 2.000.

Por más de 10 años, Argentina ha estado regida por la Ley de Convertibilidad que liga el peso al dólar uno por uno. Esta política ha permitido que Argentina disfrute de estabilidad monetaria. Sin embargo, a los inversionistas les preocupa que el gobierno no logre resolver la crisis fiscal y abandone el anclaje del peso al dólar, lo cual crea desconfianza en la moneda y aumenta enormemente el margen de incertidumbre económica.

El Ecuador tiene una larga historia de inflación crónica, sin embargo, a diferencia de otros países latinoamericanos, nunca ha tenido inflación de tres dígitos. Aquí, hace dos años, la incertidumbre monetaria creció a niveles alarmantes, de manera parecida a lo que sucede en Argentina. En enero de 1999 se produjo un ataque especulativo contra el sucre ecuatoriano. El gobierno abandonó su política de tasas ancladas con mini devaluaciones y en febrero dejó flotar el sucre. La moneda muy rápidamente se devaluó, perdiendo cerca de dos tercios de su valor frente al dólar en los 10 meses siguientes. El Banco Central no tenía idea de cómo detener la caída del sucre, mientras tanto se produjo una absoluta pérdida de confianza, ocasionando que la economía se contrajera 7,3% en 1999.

El Ecuador resolvió la crisis reemplazando el sucre por el dólar el año 2.000, a pesar de los malos presagios del Fondo Monetario Internacional y muchos “expertos”. El Director del FMI, Michel Camdessus expresó: “para ser franco, la dolarización no fue la clase de política que nosotros hubiéramos recomendado al Ecuador”. Pero la implantación de la dolarización terminó con la crisis de la moneda y restauró la confianza en la economía ecuatoriana. La tasa nocturna de interés interbancaria cayó inmediatamente al 20% desde el 200% (últimamente promedió 2,6%). La economía creció 2,3% el año pasado, se espera que crezca al 4% este año y aún más en los próximos, logrando una marca brillante en la América Latina. La inflación fue 91% el 2000 debido a que los precios reflejaron la depreciación de la moneda que ocurrió el año anterior. El Ecuador está ahora convergiendo hacia el bajo nivel de inflación de Estados Unidos.

El sistema bancario también se estabilizó. En 1999, el gobierno irresponsablemente congeló las cuentas bancarias y dejó de pagar su deuda externa. Como resultado de la dolarización, el crecimiento de la economía y la confianza en la moneda permitió liberar los depósitos y reanudar el pago de la deuda, que ha sido renegociada y reducida. Ahora, que el gobierno no puede financiar sus gastos imprimiendo dinero, ha comenzado a reestructurar los procedimientos de su arcaico presupuesto fiscal. Los resultados beneficiosos de la dolarización son tan evidentes que inclusive sus detractores, principalmente grupos de izquierda, han aceptado el nuevo sistema y reconocen la estabilidad que ha generado.

En una reciente entrevista por radio, el jefe del Gabinete argentino, Cristian Colombo, dijo que si la crisis económica se acentúa, el país se dolarizaría antes que devaluar. Sin embargo, Argentina ha sufrido una recesión por más de 3 años, ¿por qué el gobierno sigue esperando? No hay mejor momento que el presente para que Argentina retire el peso y adopte el dólar. Tal decisión ayudaría al presidente De la Rúa a ganar respaldo popular y así poder gobernar más efectivamente.

Como sucedió inicialmente en el Ecuador, las ideas sobre el prestigio nacional parecen ser el principal obstáculo para hacer cambios que obviamente son beneficiosos. Sin embargo, no hay prestigio alguno en proseguir con políticas monetarias que sustentan la miseria económica de la ciudadanía. Por el bien de su propia gente y el beneficio de la economía mundial, ojalá que los políticos argentinos tengan el coraje de tomar caminos no convencionales como el que salvó del abismo al Ecuador.

©AIPE

Dora de Ampuero es directora del Instituto Ecuatoriano de Economía Política

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